Nuestra historia comienza en 1978, en un contexto donde la protección personal era sinónimo de trabajo duro y soluciones hechas para durar. En nuestros inicios fabricábamos piezas de cuero para soldadores, desarrolladas de manera artesanal y pensadas para resistir altas exigencias, calor y desgaste constante. Ese conocimiento profundo del cuero, de los materiales y de las necesidades reales del trabajador fue sentando las bases de la marca. Con el tiempo, la experiencia acumulada nos impulsó a dar un paso natural: comenzar la fabricación de zapatos de seguridad en Chile, trasladando ese saber técnico al cuidado del cuerpo en su conjunto.